Acerca de mí

Nadie deja de reconocerse de un día para otro.

Ocurre poco a poco.

Cada vez que dices “sí” queriendo decir “no”. Cada vez que postergas lo que es importante para ti. Cada vez que sostienes a todos menos a ti misma.

Yo también viví así… hasta que un día entendí que la mujer que más necesitaba de mí era la única a la que había dejado para el final.

Durante muchos años hice todo lo que se esperaba de mí. Construí una carrera, formé una familia y asumí cada responsabilidad con la convicción de que eso era lo correcto. Desde afuera, mi vida parecía estar completa.

Hasta que un día, ya en mis cuarenta, desperté con una sensación que no pude seguir ignorando: me sentía profundamente vacía.

Recuerdo preguntarme cómo era posible sentirme así cuando, desde afuera, mi vida
parecía tener todo lo que alguna vez imaginé.

¿En qué momento dejé de ocupar mi propio lugar?

No encontré la respuesta ese día.

Pero esa pregunta cambió mi vida para siempre.

Comprendí que aquella tristeza no había aparecido de repente. Llevaba años acompañándome. Solo que había aprendido a silenciarla llenando cada espacio con responsabilidades y ocupaciones que siempre beneficiaban a alguien más antes que a mí.

Nací en Nicaragua, en medio de la guerra, y desde muy joven aprendí a adaptarme, reconstruirme y empezar de nuevo. Emigré siendo adolescente, viví el divorcio, la experiencia de ser madre soltera y la oportunidad de reconstruir mi vida. Cada una de esas etapas fortaleció mi capacidad para seguir adelante, pero también me enseñó que ser fuerte no significa dejarte para el final.

Decidí no vivir desde el papel de víctima. Elegí recorrer un profundo camino de autoconocimiento, salud mental y conciencia que transformó mi manera de relacionarme conmigo misma y con los demás.

En ese proceso descubrí algo que hoy es la base de todo mi trabajo:

El verdadero cambio no consiste en romper con la vida que construiste. Consiste en dejar de romper contigo mientras la vives.

Fue ahí donde entendí que volver a elegirme no era un acto de egoísmo. Era el acto más honesto que podía tener conmigo.

Hoy, a través de mi libro Hasta aquí llegué sin mí, mi contenido y mis sesiones 1:1, acompaño a mujeres que desean recuperar su identidad, volver a ocupar su lugar y aprender a vivir sin dejarse para el final.

No porque tenga todas las respuestas. Sino porque conozco muy bien las preguntas que muchas mujeres llevan años haciéndose en silencio… y también lo que significa recorrer el camino de regreso a una misma.

Si hoy estás aquí, quizá no sea porque necesitas cambiar quién eres. Quizá solo necesitas volver a encontrarte con la mujer que siempre ha vivido dentro de ti, sin renunciar a todo lo que has construido con tanto amor y esfuerzo.
Bienvenida. Me alegra que estés aquí.
Porque volver a ti no cambia únicamente tu vida. Cambia la forma en que decides vivirla.